De cómo acabé en un videoclip de FuFü-Ai

Marzo 17, 2008 at 1:15 am (Viajes)

fufu-ai-aldous

Hace un par de veranos cogí la guitarra, el coche y me fui de viaje por tierras españolas. Al llegar a Barcelona me ofrecieron (por tf) tocar en Madrid, pero no tenía músicos conocidos al alcance. De manera que fui por la calle en busca algún camarada. No tardé en dar con Pedro, un mexicano rubio con el pelo largo y liso. Estaba comiendo un falafel mirando absorto una farola. Su mirada era de curiosidad, incluso diría de admiración. Tenía una guitarra enfundada y un ampli con asas de mochila. No me lo pensé y fui a por él.

- ¿Qué tal el día? Le dije.

- Ahm, muy bien, hoy la gente se ha portado.

- ¿te vienes al piso de unos amigos k me están acogiendo y tocamos un rato? te invito a unas cervezas.

- Vale, perfecto, recojo y nos vamos.

Caminando hacia el piso me dijo que no recordaba bien de qué me conocía, a lo k le respondí que, de hecho, no me conocía. Le comenté que venía de Alicante y que buscaba músicos.

Nos hicimos grandes amigos y nos fuimos a Madrid, donde dimos un concierto muy divertido (Café Clarita). Al final del viaje acabó trabajando en el restaurante de unos amigos de Elche (Casa Molina) amenizando cenas, ya que me llamaron para tocar allí, pero yo pretendía seguir de rule. De manera que se quedó en casa de mi Madre (una cómplice en planes espontáneos) e hicieron también muy buenas migas.

Antes de irnos a Madrid estuvimos ensayando el concierto y aprovechamos para hacerlo poniendo la gorra. Nos iba bastante bien, pero es bastante cansado lidiar con los camareros que te fuerzan a moverte de su área y con los demás artistas, que abarcan las posiciones más privilegiadas para el espectáculo callejero.

Por ello esa mañana estábamos espectantes. sentados en la fuente de la Plaza Real. Perezosos. Estabamos allí porque es un sitio bastante “rentable”, pero en el fondo deseábamos que sucediese algo que nos librase de la responsabilidad de decir: “Venga, vamos a esa terraza”, levantarnos, y enfrentarnos a la indiferencia de la mayoría de comensales. Parece muy fácil, pero te recomiendo que lo pruebes alguna vez, por aquello de comprender otras perspectivas.

Ese deseo, en forma de solicitud universal, nos hizo fijarnos en un hombre desnudo que andaba por la plaza. Tenía unos 45 años y era bastante alto. Ir a investigarlo era una gran excusa para no ponernos manos a la obra, así que fuimos hacia él.

- ¡Hola! ¿Qué estás haciendo? Le pregunté.

- Reivindico el derecho a ir desnudo por la calle.

- Oh! genial, y ¿qué me dices al respecto?

- Pues resulta que hace 7 años se abolió la ley de Escándalo Público y, a día de hoy (verano de 2006) ninguna ley lo regula. De manera que llevo 4 meses disfrutando de la libertad que da ir desnudo. La percepción del mundo cambia completamente.

- ¿Y la policía?

- La policía no tiene mucha idea de leyes y suelen venir a decirme que me vista. Yo me niego y les explico que estoy en mi derecho, les comento lo que sé de las leyes y, algunos me dejan en paz y otros me llevan a comisaría. Pero siempre me dejan libre al rato porque, en efecto, estoy en mi derecho.

Me parecía excepcional. Su determinación y valentía me resultaron totalmente admirables.

- Dios… me parece genial lo que haces. Enhorabuena.

- Si realmente te parece genial ¿Por qué no te quitas la ropa?

Me invadió un sentimiento familiar. Por un lado me aterrorizaba la idea de hacerlo, además, mucha gente iba con él, todos vestidos, y le iban grabando con cámaras para hacer un documental sobre el nudismo en Barcelona. Todos me animaban a hacerlo. Eso me hacía sentir más presionado. ¿Se querrán a provechar de mi? ¿Me grabarán? ¿Y si algún día tengo una reputación que se ve manchada por algo así? Estos pensamientos censores suelen salir en momentos cruciales como éste. Pero reflexioné: He salido de viaje en busca de experiencias nuevas, yo mismo he dicho que me parece genial esta idea y, si hay algo que detesto, es que la gente diga “me parece genial lo que haces” y luego quede en palabras. Así que la única opción coherente conmigo mismo fue acceder.

Ahora, mucho tiempo después. Sé que me da igual todo constructo social, dígase “reputación”, dígase “decencia”. Éstos heurísticos no hacen más que limitar las posibilidades de una humanidad totalmente capacitada para reinventar sus vidas de una forma creativa y flexible. Así que, dejo mi grano de arena en esta playa de personas que han encontrado algo auténtico, y lo ofrecen al mundo sin importarles lo que la gente, acostumbrada a juzgar sin conocimiento de causa, piense.

El documental se estrenó en un cine de Barcelona. Aún no lo he visto, ni sé el nombre, pero sé que los directores cedieron imágenes para el videoclip de un grupo francés, llamado FuFü-Ai , que puedes ver aquí.

http://www.kasbamusic.com/movies/video.php?name=barcelone

5 comentarios

  1. Perséfone dijo:

    Tuve la oportunidad d conocerte brevemente hace tiempo y d verdad, m gusta muxo tu forma d pensar, q tengas suerte en tu carrera musical, intentaré ir a verte algún dia jeje.
    Un saludo!!

  2. Ale dijo:

    olé olé y olé

    me ha encantado:D

    a ver si esta noche me puedo pasar a verte… un besoo!

  3. anouk fufu ai dijo:

    hola soy la cantante de fufü-ai, si todavia estas por barna, dame un toque

  4. La virgen deGuadalupe dijo:

    “Tanta gente y nadie como tú”. Ese es el principal motivo por el que nada, nadie y ninguna circunstancia deben cambiar. Sigue despertando conciencias, sigue trastocando el superficial microcosmos de cada individuo de este entramado de seres automatizados por el medio. Un abracho!

  5. Ahna dijo:

    Que bueno Aldo.
    ¡Ojalá hubiera gente que piensa como tú, el mundo sería mejor con la creatividad suelta y libre!

    Un besote.

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