Cuánto tiempo sin escribir

Octubre 10, 2008 at 2:56 pm (Artículos) (, , )

Llevo meses con un abandono total del blog. Me pregunto si lo retomaré. Supongo que si, el invierno es más propicio para santarte a escribir. Este verano ha sido muy movido. México, cosmología, música, destrucción de esquemas mentales viejos y obsoletos, reactivación de la memoria ancestral. De manera que lo de sentarme frente a la máquina “inteligente” se me ha hecho bastante cuesta arriba. Aún así he escrito bastante y supongo que iré colgando cosas. Las fotos de la anterior entrada son de una comunidad indígena llamada Cruztón, en Chiapas, donde estuve este verano con mi compañero Héctor con el objetivo de grabar violaciones de derechos hiumanos para denuncias internacionales contra el Mal Gobierno Mexicano.

 Los niños de Cruztón saben mucho de la naturaleza y, por otro lado, no saben ni cuándo nacieron ni qué edad tienen.

Este domingo daré una charla a las 19:30 en el festival Mostrarte de agost sobre la situación de los zapatistas y el enfoque será algo inesperado, así:

La mayoría de voluntarios que pasan por Cruztón con una motivación de ayuda a nivel “político” pasan por la aldea sin pena ni gloria. Es decir, graban, reportan y llevan a cabo su cometido sea cual fuere.

Estas comunidades, aparte de sufrir el yugo del capitalismo en sus vidas actuales, han absorbido una cultura de sumisión, de no expresión de sus mundos internos. Los medios de comunicación han logrado que ellos mismos sientan “autoxenofobia”. Los propios indígenas se comparan con los modelos de persona decente en TV y decretan su imposibilidad de ser aceptados por la sociedad. Por otro lado ninguno de ellos puede escapar al deseo generado por la sociedad de consumo. El producto es una ruptura mental, una disociación. Por un lado desean los beneficios de estar en el sistema (beber cocacola, tener un aspecto cool, tener un buen carro) y por otro saben que siendo indígenas no es posible. Con lo cual acaban deseando no ser lo que son.

Con este panorama llegan muchos voluntarios europeos y yanquis a ayudar a las comunidades necesitadas, pero pocos ahondan en lo humano que allí habita. Parece una forma más de engrosar el “currículo revolucionario”

Algo que he aprendido allá (no de los zapatistas si no de los kines mayas) es que Tiempo es Arte.  Me di cuenta de que un sólo indiviuo actuando así (dedicando cada movimiento artísticamente al planeta, al universo) puede revitalizar el tejido social de una comunidad y hacer que ésta alcance mayores niveles de felicidad y satisfacción que un año recibiendo ayuda de personas con bloqueos emocionales que van allá huyendo de otros problemas.

Tras un par de años de estudio y práctica de la política, concluyo que no sirve de nada. Sólo elevando nuestra vibración energética podemos ayudar a cambiar el panorama del planeta.

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